lunes, 2 de marzo de 2015

The unbroken line of Isildur: Love&Chances.


Disclaimer: Todo todito le pertenece a Tolkien y a sus herederos. Yo sólo juego un rato con sus historias…

Este fic participa en el reto 5#Especial San Valentín, primer reto del mes de Febrero del sensual foro ‘El Poney Pisador’.

The unbroken line of Isildur:

-Dos historias de amor y un propósito desesperado-


Love&Chances

An Aragorn&Arwen fanfic


Los nervios te pueden… pero no sabes ni porqué, porque no deberías estar nervioso. Y aun así los sientes, traidores, haciéndose un nudo en la boca de tu estómago. A duras penas logras que el aire llegue a donde te tiene que llegar, te falta… cálmate. No estaría bien que el rey se desmayara cual damisela en apuros. Quedaría horriblemente mal, sobre todo al hacerlo frente a tanta gente de alcurnia. Intentas tranquilizarte por todos los medios. No es más que un mero formalismo. No significa nada. Bueno sí, sí que significa algo,  pero no es más que la confirmación de algo que ya sabíais todos: Que sin ella te mueres.

Nada puede ir mal. Nada debería ir mal. Pero sabes que sólo te calmarás cuando la tengas enfrente, porque sólo ella tiene ése efecto y porque por todos los balrog… ya habéis pasado suficiente tiempo alejados. No te importa reconocerlo, porque bendita debilidad la tuya: La amas tanto que cada metro que os separa físicamente te duele.

La espera se hace eterna, tanto que empiezas a preguntarte si realmente acudirá. Claro que acudirá, estúpido—Te recrimina ésa voz en tu cabeza, la que no sabes si es tu conciencia, tu razón o la prueba de que estás perdiendo la cordura— Renunció a Valinor por ti ¿de verdad piensas que va a abandonarte ahora?  Te ríes de tu propia estupidez. ¿Cómo puede tardar tanto? Tu mirada se pierde en la primera fila buscando el apoyo moral de tus camaradas… y aparece al fin, haciéndote sentir que jamás lograrás encontrar las palabras adecuadas para describir ése momento en concreto de tu existencia.

Y mientras se acerca del brazo de su padre, te debates internamente, escogiendo cuidadosamente las primeras palabras que oirá de tus labios. Podrías alabar su belleza infinita. Intentar perderte de nuevo y para siempre en ésos ojos rasgados, cristalinos e inmensos. Acariciar la cortina sedosa de pelo negro azabache con los dedos y sentir el tacto de su piel suave… podrías decirla lo evidente: lo preciosa que se ha levantado ésa mañana, lo bonita que se ve envuelta en ése vestido claro, lo nervioso que te pone a cada paso. Pero nada de eso sería suficiente.
Podrías agradecerla su sacrificio ofreciéndote a ella para siempre, entregándola lo único que verdaderamente creíste poseer alguna vez. Podrías hacerte el digno, tomar su mano y presentarla al resto de Arda como tu reina. Pero no eres digno, ni agradecido, de manera que lo único que se te ocurre al parase frente a ti es hacerla reír, llamándola por el nombre de otra.

Tinúviel, Tinúviel.
Lord Elrond te mira raro, pero no te importa. Porque él no entiende, no tiene ni idea. No puede imaginarlo si quiera. Pero su hija sí,  ella no puede evitar esbozar una gran sonrisa, recordando cómo os conocisteis. Cómo la confundiste con Lúthien, vestida de azul y plata en aquel bosquecillo de abedules.


Porque en el fondo siempre has sabido que tu felicidad y la de ella nunca ha dependido del destino, de los Valar, o del afecto de Elrond. Siempre ha sido el otro quien ha guiado vuestros pasos, quien ha estado presente en todas y cada una de las elecciones que habéis tenido que tomar. Por eso sabes que la felicidad es una oportunidad, una entre un millón, que no ha de dejarse pasar. Es una elección.

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