Disclaimer: Todo
todito le pertenece a Tolkien y a sus herederos. Yo sólo juego un rato con sus
historias…
Este fic participa en el reto 5#Especial San
Valentín, primer reto del mes de Febrero del sensual foro ‘El Poney Pisador’.
The unbroken line of Isildur:
-Dos
historias de amor y un propósito desesperado-
Love&Chances
An Aragorn&Arwen fanfic
Los nervios te pueden… pero no sabes ni porqué, porque no
deberías estar nervioso. Y aun así los sientes, traidores, haciéndose un nudo en
la boca de tu estómago. A duras penas logras que el aire llegue a donde te tiene
que llegar, te falta… cálmate. No estaría bien que el rey se desmayara cual
damisela en apuros. Quedaría horriblemente mal, sobre todo al hacerlo frente a
tanta gente de alcurnia. Intentas tranquilizarte por todos los medios. No es
más que un mero formalismo. No significa nada. Bueno sí, sí que significa algo,
pero no es más que la confirmación de
algo que ya sabíais todos: Que sin ella te mueres.
Nada puede ir mal. Nada debería ir mal. Pero sabes que sólo
te calmarás cuando la tengas enfrente, porque sólo ella tiene ése efecto y
porque por todos los balrog… ya
habéis pasado suficiente tiempo alejados. No te importa reconocerlo, porque
bendita debilidad la tuya: La amas tanto que cada metro que os separa
físicamente te duele.
La espera se hace eterna, tanto que empiezas a preguntarte
si realmente acudirá. Claro que acudirá, estúpido—Te recrimina ésa voz en tu
cabeza, la que no sabes si es tu conciencia, tu razón o la prueba de que estás
perdiendo la cordura— Renunció a Valinor por
ti ¿de verdad piensas que va a abandonarte ahora? Te ríes de tu propia estupidez. ¿Cómo puede
tardar tanto? Tu mirada se pierde en la primera fila buscando el apoyo moral de
tus camaradas… y aparece al fin, haciéndote sentir que jamás lograrás encontrar
las palabras adecuadas para describir ése momento en concreto de tu existencia.
Y mientras se acerca del brazo de su padre, te debates
internamente, escogiendo cuidadosamente las primeras palabras que oirá de tus
labios. Podrías alabar su belleza infinita. Intentar perderte de nuevo y para
siempre en ésos ojos rasgados, cristalinos e inmensos. Acariciar la cortina
sedosa de pelo negro azabache con los dedos y sentir el tacto de su piel suave…
podrías decirla lo evidente: lo preciosa que se ha levantado ésa mañana, lo
bonita que se ve envuelta en ése vestido claro, lo nervioso que te pone a cada
paso. Pero nada de eso sería suficiente.
Podrías agradecerla su sacrificio ofreciéndote a ella para
siempre, entregándola lo único que verdaderamente creíste poseer alguna vez.
Podrías hacerte el digno, tomar su mano y presentarla al resto de Arda como tu
reina. Pero no eres digno, ni agradecido, de manera que lo único que se te
ocurre al parase frente a ti es hacerla reír, llamándola por el nombre de otra.
—Tinúviel, Tinúviel.
Lord Elrond te mira raro, pero no te importa. Porque él no
entiende, no tiene ni idea. No puede imaginarlo si quiera. Pero su hija sí, ella no puede evitar esbozar una gran
sonrisa, recordando cómo os conocisteis. Cómo la confundiste con Lúthien, vestida de azul y plata en
aquel bosquecillo de abedules.
Porque en el fondo siempre has sabido que tu felicidad y la
de ella nunca ha dependido del destino, de los Valar, o del afecto de Elrond.
Siempre ha sido el otro quien ha guiado vuestros pasos, quien ha estado
presente en todas y cada una de las elecciones que habéis tenido que tomar. Por
eso sabes que la felicidad es una oportunidad, una entre un millón, que no ha
de dejarse pasar. Es una elección.

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