Disclaimer: Todo
todito le pertenece a Tolkien y a sus herederos. Yo sólo juego un rato con sus
historias…
Este fic participa en el reto 5#Especial San
Valentín, primer reto del mes de Febrero del sensual foro ‘El Poney Pisador’.
The unbroken line of Isildur:
-Dos
historias de amor y un propósito desesperado-
Love&Friendship
An Elboron&Eldarion
(&friendzone) fanfic
“No te merece.”
Son las tres únicas palabras que acuden a tus labios cada
vez que Elboron te interroga intentando indagar sobre Elenna, como si por el hecho de haberos parido la misma madre
tuvieras que saberlo todo sobre ella. Ésas que ansías contestarle cada vez que
busca tu consejo para encandilarla, las que gritarías al mundo sin pensarlo dos
veces seguidas. Elenna de Minas
Tirith, hija de Undómiel y heredera
de la belleza etérea de tu madre, jamás podrá hacerlo feliz porque no lo ama lo
suficiente… No tanto como lo haces tú al menos.
Pero nunca llegas a pronunciarlas, ni una sola. No puedes.
Se te trababan en la garganta antes de llegar a la boca. Te asfixian. El
subconsciente te juega ésas malas pasadas: Cuando al fin te decides a enfrentar
la situación, cuando logras convencerte de que la explicación más sencilla que
puedes darle, que la mejor manera de hacérselo saber es asaltar sus labios
suaves de improviso y robarle un beso—el primero y con seguridad el último,
antes de que decida que no quiere volver a verte en lo que le reste de ésa vida
sensiblemente más corta de lo que será la tuya, y de que termines lanzándolo
definitivamente en los brazos de tu querida hermana— es entonces, y sólo
entonces, cuando tu cuerpo y tu mente te traicionan. Cuando vienen a tu
imaginación las vívidas imágenes de la noche en que reuniste el valor suficiente
para sumergirte en ésos fríos ojos grises, tan iguales a los de la Señora del
Brazo Escudado, y confesarle toda la verdad.
La noche en que le dijiste que lo querías más que a nada,
que te enfrentarías a cualquier cosa por él, incluso a la muerte. La misma
noche que te abrazó como a un hermano, declarando al mundo cuánto te apreciaba
y te quería también. Ésa en la que al fin supiste con certeza que estabas
condenado pues a quién habías entregado tu corazón no te veía más que como un
amigo, un hermano de sentimiento y en un futuro más o menos próximo, también
político.
Maldita sea. Maldita Elenna
y maldito Elboron. Malditos todos los
que amas y se atreven a hacerte sufrir de ésta manera. A ti. A Eldarion Telcontar. Al príncipe del
Reino Unificado. Al heredero del rey. Y malditos pensamientos que te hacen
darte cuenta de lo imposible de la gesta… Lucharías por él, te enfrentarías a Elenna, a tus padres, a los suyos… si
lograras ocupar en su corazón otro lugar, el que ahora ocupa ella. Pero sabes
que jamás verá en ti algo más de lo que ya ve. En un arrebato de furia barres
con el brazo la superficie de la mesa de roble y todo termina en el suelo de
mármol, creando un gran estruendo. Miras al espejo, esperando encontrar algo
que te ayude a recomponer las trizas y los pedacitos rotos en los que otros han
convertido tu alma… pero sólo ves a ése joven príncipe de mirada desafiante,
unos ojos claros y decididos a dejar de ser títere de todos los que te rodean.
Ya es suficiente.
Por primera vez eres consciente de lo que has de hacer: Vas
a olvidarlo. No volverás a pensar en sus rizos dorados cayendo graciosamente
sobre su frente, o en su perfecta espalda nívea salpicada por las gotas de las
rabiosas aguas del Anduin en una mañana estival. Nada de preguntarte a qué
saben sus besos. Se acabó el contentarte con las pocas horas que lograbas
arañarle a los días que decidía que merecía más la pena pasar el tiempo en
compañía de ella que en la tuya, o el rogarle para ir de caza o de simular
duelos… Vas a cubrirte de mithril,
inquebrantable.
—¿Eldarion?
Gracias a Eru, es la reina la que acude a tu encuentro
alarmada por el ruido. Si hubiera sido tu ada,
o peor… Elenna. Apretas los puños de
rabia, pero logras controlarte. Miras a tu nana,
la única persona que te conoce completamente, y debe de ver algo en ti que la
hace correr a abrazarte. En otro momento te habrías desembarazado de ella,
seguramente alegando que no eres ningún niño ya. Pero sus brazos son lo único
que te reconforta ahora, importándote un bledo todo lo demás.
—Sevin dhaw? Ni nûr
anlen. Sevig i veleth nîn, ioneg— Te tranquiliza con un beso delicado en la
frente— Pronto sanará, ya verás.
—No tengo esperanza alguna de que eso suceda, nana.
—Siempre hay esperanza, Eldarion
Estelion.
Sevin *dhaw?: May
I?
Ni nûr anlen: I’m
sad for you
Sevig i veleth nîn: You
have my love (sind)
Ioneg: my boy.
Estelion: Juego de palabras. Literalmente significa ‘Son of Hope’, pero Aragorn también
era conocido como ‘Estel’, por lo que además hace referencia a su padre.
Elenna: Un nombre (Quenya) de Númenor, «Hacia las Estrellas», por la guía que
procuró Eärendil a los Edain en su viaje a Númenor a principios de la Segunda
Edad. A pesar de ser Quenya y no sindarín, me pareció apropiado siendo como
tataranieta del propio Eärendil (tanto por parte de madre como de padre) que lo
honraran llamándola de ésa manera.

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