De
la estrella que cayó en pleno corazón de la Tierra Media
y
su regreso tras la guerra del Anillo.
Disclaimer:
Todos los personajes, lugares, etc. pertenecen a Tolkien.
2
el
gran mediano
Al principio
lo que me sorprendió fue la claridad de la sala, pues a pesar de ser
un recinto cerrado la gran cantidad de ventanales y vidrieras lo
inundaban todo de luz solar. Las paredes eran de piedra blanca
diferente a la del suelo, al que se le veían vetas grises y el cual
estaba tan pulido que casi podías reflejarte en él como en un
espejo. Y digo casi, porque de ser así las túnicas habrían pasado
de moda hace tiempo y habrían empezado a llevarse los pantalones,
que no es plan de que todo el mundo se entere de qué color llevas
las bragas (en el caso de que las lleves...que lo mismo causas furor
si vas en plan 'comando').
El salón
estaba lleno de muebles caros (por lo bellos que eran debían serlo),
comida y gente, mucha gente... todos dispuestos ya en sus respectivas
mesas para empezar a comer. La mayoría vestía túnicas variopintas
en toda la gama de colores pero también los había que llevaban
calzas y jubones, e incluso a los niños los habían vestido para la
ocasión con sus disfraces en miniatura.
-¿Dónde coño
te has metido, Ange?- Pensé en voz alta. Sí, últimamente me lo
pregunto mucho... demasiado tal vez. Me quedé petrificada en el
umbral de la puerta sin terminar de decidirme a pasar, observando el
circo y cómo el circo me observaba a mí. El bullicio que pudiera
haber durante la comida se volvió silencio en cuanto me tuvieron a
la vista. Incluso el grupo de arpistas que tocaba en una de las
esquinas cerca del abuelillo dejó de tocar.
-Dama Angie,
acercaos- dijo Gandalf sonriente, como si el tiempo que pasó abajo
en las celdas no hubiera transcurrido nunca- Te he guardado un
sitio...
Que majo el
vejete. En cuanto lo tenga cerca le tiro de la barba al muy...
tranquilízate... al menos espera a que llegue Paula con los
abogados... aunque con abogados o sin ellos nadie le libra de una
buena patada en el trasero como se descuide... respira... ya se me
está yendo la pinza. Si es que me emociono y luego me pasa lo que me
pasa.
Los metros que
me separaban de aquella silla se me hicieron kilómetros eternos, más
con el centenar de miradas clavadas en mi persona. El sonido de mis
propios tacones repiqueteaba en mi cabeza, cual pájaro carpintero
abriéndose paso. Tenía la vana esperanza de que cuando llegara a la
mesa los comensales volverían a sus conversaciones, al ruido de
platos y cucharas... pero no. Tonta de mí, se quedó en eso, en un
mero deseo que no se cumplió. Me senté en la silla y hundí la
cabeza en el plato que me habían puesto delante. No entendía nada,
ni siquiera porqué el abuelo pasaba de hablarme. No moría por su
conversación, pero tampoco conocía a mucha gente... y una no es lo
que se dice muy sociable. Aunque casi mejor, aquello parecía un
psiquiátrico con tanto loco suelto. Eso que ganaba en salud mental.
Comí poco, y
lo que comí me supo a rayos, así que me limité a poner la oreja
mientras hacía que comía. Gandalf escuchaba con atención a los
niños que estaban sentados a su lado, mientras le contaban historias
divertidas.
-Vais a marear
los fideos...- Hasta entonces no había reparado en la persona que se
sentaba a mi vera. Reprimí el impulso de soltarle un 'y eso a ti que
te importa' a tiempo, justo un segundo antes de perderme
indefinidamente en unos ojos azules, los de Viggo Mortensen, que me
miraba curioso. Sí, él mismo... él que hacía de Aragorn...
perdón, el que hace de Aragorn, porque está totalmente
caracterizado... la barba de tres días, el pelo largo y cuidado, y
con Anduril colgada de un cinto.
-Oh... Dios...
¡mío!
-¿Perdón?-
Al alzar la vista fue como si me hubieran levantado el velo que me
cubría los ojos. Al lado de Mortensen estaba Liv Tyler, tan
asombrosa, tan bella, tan élfica...
-Oh, Arwen
Undómiel, vanimelda Estrella de la Tarde...-a la chica se le
subieron los colores cuando la reconocí- Miss Tyler, es usted una de
mis actrices favoritas, no sólo por el papel de Arwen, que es
sublime...
-¿Cómo
sabéis mi nombre?-Preguntó extrañada la hija de Steven Tyler. Se
me hacía difícil entenderla porque seguía en mi nube y apenas
escuchaba el sonido de su voz- Nos vimos apenas 3 segundos esta
mañana y no me presenté formalmente ¿quién os lo dijo?
-Nadie... y
¿cuando fueron esos 3 segundos? Porque no los recuerdo... y de
habernos visto antes lo recordaría...
-Tal vez
podamos aclarar tal situación después... parece que Gandalf reclama
vuestra atención...
-Dama
Angie...- me decía. Yo intenté seguir hablando con Arwen y Aragorn,
pero me era imposible ignorarle. Empezó a darme toquecitos en el
hombro con el propósito evidente de llamar mi atención. Como si no
fuera evidente que pasaba de él... debería tener un poquito de
dignidad y...
-Dime- dije
ahogando un '¿qué coño quieres ahora? Primero pasas de mi y ahora
que empezaba a hacer amigos no dejas de dar por culo...'
-Dama Angie-
prosiguió henchido de orgullo al ver que había conseguido su
propósito de joder la conversación más interesante que me esperaba
aquel día.
-Ángela
Montes para ti, Gandalf- contesté malhumorada, devolviéndole todos
y cada uno de sus toquecitos sin quedarme ninguno.
-Dama Ángela,
es momento que...
-Montes-le
interrumpí bruscamente. En ése momento no me pareció mal el ser
maleducada: él había empezado primero.
-Dama Ángela
Montes...
-Ángela
Montes... sin el Dama.
-Dama Ángela
Montes-contestó él divertido ignorando mis indicaciones- quería
presentarte a unos amigos...
-Si vas a
presentarme a Arwen y a Aragorn, acabas de interrumpir el proceso:
gracias.- Vale, soy muy cínica, pero no tengo claro que el abuelo
entienda el sarcasmo- Debiste haberlo pensado antes de liarte de
cháchara con tus amiguitos enanos...
-¡No somos
enanos!- saltó uno de ellos ofendido- ¡somos hobbits!
-Ya...
hobbits...- paseé la mirada de uno a otro intentando no reírme.
Había confundido a Elijah Wood con un niño ¿y qué? El que tenga
casi 30 tacos y supuestamente mida 1'70 no significa nada... nunca lo
llegué a conocer en persona, así que es probable que en sus fotos
de twitter salga photoshopeado porque le acompleje ser tan enano.
Supongo que no todos tienen el carácter de Peter Dinklage. Aunque
reconozco que me siguen asustando un poco esos ojos saltones- a ver,
déjame adivinar... El mini-abuelo debe de ser Bilbo Bolsón, y
supongo que los demás son su sobrino Frodo, Sam Gamyi, Meriadoc
Brandigamo, y Peregrin 'el insensato' Tuk, todos ellos de la Comarca.
-¡Cómo que
insensato!-clamó el que llevaba una chaqueta verde.
-A mi no me
reclames Pip, que son palabras de aquí el abuelo. Y reconócelo, a
veces eres un poco insensato...
-A veces lo
eres, Pip- intervino Merry zarandeando un muslo de pavo dándome su
aprobación.
-¿Qué eres,
una maga?-Preguntó Frodo interesado, probablemente en verme hacer
fuegos artificiales- ¿Por eso viaja contigo Gandalf?
-¿Qué te
hace pensar que viajo y menos con él? Como si no hubiera tenido
suficiente humillación abajo... Si tanto interés tienen ¿porqué
no les cuentas del interrogatorio ilegal que me hicisteis aquí el
fashion victim y tú sin la presencia de mi abogado?
-Porque
tendría que contarles que eres una prisionera de Rivendel, a pesar
de que convencí a Lord Elrond de tratarte como una invitada más-
Touché. Eso me pasa por ir
de lista. Ojalá Paula no tarde demasiado.
-Presunta
prisionera de un presunto Lord Elrond en un presunto Rivendel, no lo
olvides. No tienes ni una sola prueba de nada. Y yo me largo de aquí
que estáis todos locos...
-No puedo
dejar que te marches aún, Angie- dijo Gandalf al ver como me
levantaba- Respondí por ti ante Elrond. Estás bajo mi tutela ahora.
-¿Y porqué
habrías de hacer eso?¿Eres un asistente social o algo así?
-Has
demostrado tener conocimientos que pueden ser útiles a la compañía,
por lo que el señor de Rivendel y yo mismo hemos decidido que te
unas ella.
-Sí claro...
¿y si no me da la gana?
-Es mejor que
hagas caso a Gandalf- me aconsejó el heredero de Isildur
-¿O qué? ¿Tú
y la Barbie Malibú me daréis una paliza?-Dije señalando a Orlando
Bloom que estaba sentado con cara mustia, cerca de los que debían
ser Elhoir y Elladan (digo debían ser porque me parecieron los
únicos que eran iguales). Me miraron con cara de no entender ni
jota- ¡El elfo! ¡Ése!
Aragorn me
preguntó si me refería al príncipe Legolas. Ni siquiera contesté.
Frustrada, me fui por donde había entrado intentando encontrar una
puerta que diera a la calle pero como no la hallé por ningún sitio,
salté por la primera ventana abierta que encontré. ¿Dónde coño
se creían que estaba? ¿En el Gran Mediano? No sólo iba a marcharme
de esa maldita casa, sino que iba a encontrar el camino a la mía, me
metería en la cama y me taparía hasta las orejas para que no me
encontrasen. Malditos lunáticos, están todos como cabras.
Al caer rodé
un poco por el jardín. Cuando me levanté me quité un par de
briznas del pelo y caminé. El jardín era enorme y no había grandes
edificios ni carreteras a la vista.
-Desde luego
esto no es Guadalix...- reí y caminé decidida en línea recta hacia
un grupo de árboles.
Estuve dando
vueltas por un rato, probablemente hasta me perdí, pues el grupo de
árboles parecía más grande desde dentro. No fue hasta el momento
en el que se ponía el sol que salí del bosque y, para mi
desesperación, lo hice por el mismo lugar por el que había entrado.
Caminé un par de pasos y me tiré al suelo derrotada. Estaba
cansada, me dolían los pies y mis niveles de mal humor aumentaban
por momentos...
Cerré los
ojos e intenté atar cabos. Estaba muy confundida... no podía ser
que me estuviesen gastando una broma exclusivamente a mí ¿no? Una
broma tan cara por una parte y tan carente de sentido por la otra,
porque si me preguntaran en qué libro me gustaría aparecerme
ninguno de Tolkien habría resultado elegido. Pero bueno, como dice
el refrán, a caballo regalado no le mires el diente.
-¿Descansando
del paseo?- Abrí los ojos y un par de caras sonrientes me miraban
desde no muy arriba.
-Gandalf os
envía ¿verdad?
-¿Nos
acompañarás a los jardines?- Preguntó Merry mientras Pip asentía
con convicción.
-Claro ¿porqué
no? Si no he encontrado la salida con luz, poco voy a hacer ahora que
se me va el sol...
Resignada, me
incorporé todo lo rápido que mis doloridos pies me permitieron y
acompañé a los hobbits. Los seguí obediente por los caminos por
los que me guiaban, mientras parloteaban sin cesar sobre mi
apariencia y mis ropas extrañas. Intentaban averiguar mi
procedencia. Mi raza no era un misterio para ellos, porque como decía
el viejo Adalgrim, uno ha de yacer en la cama que uno ha hecho. Nunca
supe si el tal Adalgrim, abuelo tanto de Merry como de Pip, era
carpintero, pero creo que sé a lo que se refería. Aunque la
pregunta que me picaba en la garganta era hasta que punto estaban los
hobbits involucrados en tema de la mezcla de razas como para que
Adalgrim pensara así.
-No tienes
orejas de elfo- dijo Merry- ni la fortaleza de los enanos... estoy
seguro que tu hogar está al sur, en las tierras de los hombres...
-También
podría ser un hobbit...- comenté muy seria, pero ambos me miraron y
se rieron.
-Eso es
imposible...
-¿No soy lo
suficientemente pequeña?- Merry y Pip se hicieron los ofendidos.
-No te hemos
visto nunca por la Comarca- contestó Merry
-Y llevas
zapatos- añadió Pip -Nosotros no llevamos zapatos.
Señaló sus
pies desnudos. Tal vez Gandalf no esperaba verme llegar tan pronto, o
quizás la cuestión era que reía como una loca, pero el anciano se
quedó mirándome fijamente con esos ojos claros suyos. Estaba
sentado con Frodo y con Sam en una especie de balancín de madera que
colgaba de la gruesa rama de un roble alto. Aragorn estaba parado en
medio del camino, como esperando algo. Boromir y Gimli se habían
sentado en un muro bajito y Legolas se apoyaba en el tronco, como si
temiera que el peso del mago y los hobbits fuera a tumbar al pobre
árbol.
-Acercaos- me
ordenó. Después habló a los que le rodeaban- Para los que aún no
la conozcáis os presento a la Dama Angie, de los Montes.
-Mi señora...-
Boromir me pilló desprevenida, tomó mi mano, inclinó la cabeza y
la besó.
-Así como
dato... al próximo que haga eso le arreo, aunque nos acabemos de
conocer ¿ok?¿Acaso no habéis oído hablar nunca de gérmenes y
bacterias?
-No se lo
toméis en cuenta Lord Boromir- abogó por mi el mago-por sus modales
no creo que esté acostumbrada a tratar con personas.
-Tienes razón
Gandalf... ya decía yo que por algo eras terco como un borrico-
Chúpate esa Istar de pacotilla. Me da igual que me vuelvan a meter a
ésa estúpida celda, nadie se mete conmigo.
-¿De los
Montes? ¿De qué Montes? ¿de los de Angmar?- Aragorn hizo ademán
de sacar la espada pero Gandalf le echó una mirada tranquilizadora y
negó con la cabeza.
-De ninguno.
Montes es mi apellido. Angela... Angela Montes- no sabía porqué
repetía mi nombre una y otra vez, como si aquello fuera a sacarme de
tremendo lío. Como el abuelillo no se decidía, tomé la delantera y
empecé saludar a los presentes- Qué tal Frodo... Sam... Aragorn,
encantada de conocerte in vivo... un placer Boromir, el
hombre spoiler, hijo de Denethor el senescal de Gondor y hermano del
ay-omá-que-rico Faramir. Debería darte vergüenza dejar que le
mandaran a él sólo a Osgliath, pero ya hablaremos de eso más
tarde. Suilaid príncipe Legolas del Bosque Negro, hijo del
rey Thranduil (aquí le hice al señor elfo una pequeña reverencia
que no me creía ni yo) razón por la que le terminé cogiendo una
manía terrible a Lee Pace. Gracias. Y por último pero no menos
importante: el mayor aficionado a la cerveza, a los jabalíes asados
y a descabezar orcos a hachazos como si fueran ramitas secas que la
tierra media jamás haya conocido, el señor Gimli hijo de Glóin.
Les dejé
flipando colorines, claro que yo no estaba mucho mejor. Cuando
acabaron las presentaciones me dediqué a buscar la cámara. Era la
única explicación, un mega reality a nivel internacional del que yo
no tenía constancia alguna porque era la primera concursante. Es la
única explicación razonable a todo lo que está pasando. ¡Yay!¡Voy
a salir en la tele!
Por eso no me
cogió Paula el teléfono, no quería joder la sorpresa... Seguro que
es algo para hacerme quedar como una pringada... como se pongan
chulos me pongo a hablar sindarín con la barbie rubia. Sí, sé algo
de la lengua de los síndar... por mi hermano. Me pidió que hablara
con él para aprenderlo para sus juegos de rol, y al final algo se me
quedó. Aunque no lo pongo en mi currículo, queda un poco raro: Sé
hablar francés, inglés, italiano, español y nociones de élfico
gris.
-Gandalf- le
llamó Viggo Mortensen, alias Aragorn, sin quitarme la vista de
encima.
-Angie... ¿qué
haces?
-Buscar la
cámara-contesto acercándome a uno de los árboles cercanos con la
mirada puesta en su copa- no habéis logrado engañarme... ¿Quién
me ha metido en esto?¿Paula?¿mi hermano? ¿la pirada de Maite? ¿Es
una especie de Gran Hermano en la Tierra Media?
-¿Una especie
de qué? Aquí no hay cámaras, mi señora, estamos en los
jardines... Las cámaras están en palacio. Os acompañaré a la
vuestra si estáis cansada- contestó Aragorn.
-¡No por
Dios! Que pensaría Arwen vanimelda...
-Habláis con
afecto de la Dama Arwen, a pesar del gran susto que la metisteis esta
mañana- dijo Gandalf viendo como intentaba subir a una de las ramas
para ver más arriba pero sin intentar impedírmelo en absoluto. O no
sé, quizás echarme una mano para no terminar con la crisma abierta.
-Es que me
gusta decir vanimelda, junto
con gwilwileth es mi
palabra élfica favorita: Arwen vanimelda, Éowyn
vanimelda, Rosita Coto vanimelda... ¿ves? Me encanta
la sonoridad que tiene, aunque ahora que lo pienso no hay demasiadas
vanimeldas en los libros... casi todos son hombres...
-Por las aguas
del Brandivino... ¿cómo puede conocer a Rosita Coto?- murmuró Sam
a Frodo por lo bajo.
-¿Conocéis a
la Dama de Rohan?- preguntó Boromir, el único alma caritativa que
se había acercado al árbol a ayudarme a subir.
-Esas manos
Boromir, que las manos van al pan...- Sonreí. No, no parecía haber
cámaras en los árboles. ¿Dónde demonios estaban? ¿nos estaban
grabando por satélite?- No personalmente, pero me cae bien. Tiene un
buen par de... de espadas... ¿sabes? Todo el mundo la tiene lástima
por lo de Aragorn y todo eso... pero al final ella se queda con el
chulazo de Faramir, que mejorando lo presente está muy bien... ¿y
cuando se carga al jinete negro? Casi me reconcilio de nuevo con
Tolkien cuando le dice el señor de los Nazgûl eso de 'ningún
hombre puede matarme' y salta ella 'yo no soy un hombre' y zasca...
en toda la jeta.
-¿Os
encontráis bien? No creo que la Dama Éowyn haya visto un jinete
negro en su corta vida, mucho menos al Rey Brujo de Angmar...
-¿Y quién es
ese Tolkien de quien tanto habláis? Nos gustaría conocerlo- comentó
Frodo.
-¿Trabajáis
en una peli y no solo no os habéis leído el libro sino que no
sabéis quién lo escribió? Sabes... iba a pedirte un autógrafo
para mi hermano, Elijah pero no sé...
-¿Elijah?
-Ejem...
-tengo que salir de aquí echando leches. Estos están peor que yo-
bueno, a sido un placer conoceros... Frodo, me encanta tu malla, en
serio... muy... metrosexual. Sammy ¿no querías ver elfos? Pues vas
a ver tantos que les vas a coger manía y todo... Merry, no dejes que
Pippín se beba toda el agua de Fangorn ¡o no entrará por la puerta
de su casa cuando vuelva! Pip, saluda al ojo de mi parte... y ambos,
no perdáis de vista aquí a Mithrandir o se fumará media comarca,
que la hierba del Viejo Toby engancha. Gimli, en serio... búscate
una novia...es lo mejor que puedes hacer, o la gente empezará a
pensar que te van los elfos... no sé si me entiendes... Aragorn...
tienes un futuro brillante como la aguja nacarada de Minas Tirith y
no temas porque Arwen vanimelda sabe cuidarse sola. Legolas...
tú te vienes conmigo que voy a presentarte a la mujer de tu vida, se
llama Maite y empiezo a pensar que es la que me metió en este lío.
Agarré el
brazo del elfo dispuesta a llevármelo a casa, cuando una voz me
interrumpió.
-No hay
profecía para Boromir de Gondor, Angie vanimelda?
-No te
acerques a los uruk hai- Por un momento se me estremeció el corazón.
Sentí como una sombra se cernía sobre aquel hombre, como si fuera
cierto que era Boromir y que se dirigía a una muerte segura tras
abandonar Lothlórien. Y me apenó tanto, que aunque conscientemente
sabía que no era así, no pude evitar decirle esas palabras-¿nos
vamos, principito?
No di el
segundo paso cuando me empotré contra una pared invisible y dura que
me hizo caer de culo. El elfo me ayudó a levantarme gentilmente,
pues como él es un elfo y todo eso debió de haber visto el muro y
no se hostió. También habría podido avisarme, digo yo. Una vez ya
en pie comencé a examinar el aire en busca del cristal. Pero no
había nada, sólo aire.
-¿Qué coño
ha sido eso?- a la mierda el horario infantil, casi me rompo la
nariz. Si un padre es tan irresponsable como para dejar que su hijo
vea ese tipo de shows en la tele se merece que el chico le responda
'coño' de vez en cuando.
-Como ya te he
dicho antes no puedo dejar que te marches. Pareces tener el don de la
visión, sin tener rastro de magia en tus venas...
-¿El don de
la visión? ¡El don de la visión dice! ¡El don de saber leer!-
comenzaba a exasperarme- ¡Para mí no sois más que personajes de un
libro! La historia está escrita, todo el mundo la conoce... ¡no soy
tan especial como crees!¡Acompáñame a casa y te daré un ejemplar
de tu maldita historia! ¡QUIERO IRME A CASA!
Gandalf, o
Ian, o quién coño fuera ése, se levantó y caminó hacia mi. El
aire se puso denso y aparecieron nubes que encapotaron el cielo no
dejando pasar ni un rayito de sol. Nunca había sentido 'eso'. Era
una mezcla de miedo, respeto e ira a partes iguales.
-¿Me
disculpan un segundo?
Echando una
mano al bolsillo trasero del pantalón caminé hasta una distancia
prudencial y marqué tan rápido el número de mi hermana que casi
salió humo de las teclas... ¿Como coño había hecho eso
Gandalf?¿Porqué le llamaba Gandalf? No era más que un actor
vestido de...
-¡Paula! ¿Se
puede saber en dónde coño me habéis metido?- no me di cuenta pero
estaba chillando- ¡aquí están todos como una puta chota!
-¿Ange?
-¡Sácame de
aquí Pau, que el Gandalf este ya me está dando miedo!
-¿Que coño
te has fumado Ange? ¿Gandalf? ¿Es que ya estás empezando a ver
hobbits?
-Sí... cuatro
para ser exactos... ¡Y deja de reírte de mí joder! Sácame de una
puta vez de aquí, me da igual que sea la tele... ¿que coño es
esto? ¿el gran mediano? Además, tal como se están poniendo las
cosas... no quiero comprobar si Orlando Bloom tiene la puntería de
Legolas Hojaverde...
-¿Maite te ha
pasado un tripi en la coca-cola mientras veíais por centésima vez
'el señor de los anillos'?
-¡Paula!
-¿Cómo
quieres que me lo tome? Me dejas un mensaje que vaya a buscarte a la
cárcel, soy tan gilipollas como para buscarte por todas las
comisarías de la región y ahora me dices que vaya a la tele que te
han raptado una panda de hobbits de cuento. Por cierto, llama a mamá
que está preocupada.
-¿Se lo has
dicho? Joder, te dije que no se lo dijeras...
-¡Estaba
preocupada Ange! Luego hablamos...
-¿Piensas
dejarme aquí sola?
-¿Sola? ¿No
tenías a cuatro hobbits contigo?
-Cuatro
hobbits, dos hombres, un elfo, un mago y un enano.
-¡Qué bien!
¡La compañía al completo!- su tono irónico dejaba mucho que
desear- Mira, ahora no puedo hablar. Tengo que ir a buscar a Leire a
la fiesta de cumpleaños de Rebeca. Saluda a Frodo de mi parte.
Colgó. Me
había colgado... ¡y me había dejado colgada! ¡mi propia hermana!
¡Vergüenza debería darle! Volví desesperanzada a dónde me
esperaba el resto de la tribu.
-¿Quién es
Paula?
-Qué bien...
se me olvidaba que los elfos tenéis superoído, mira como
Superman...
-En realidad
Legolas sólo nos ha contado lo que Paula te ha dicho. El resto lo
hemos podido oír nosotros mismos.
-Sí-
respondió Pippin- y sin superoído, ¿qué es Superman?
Bien, ahora
además de loca y paranoica, soy histérica. Y yo que pensaba que ya
lo conocía todo de mi misma...
vanimelda=
Hermosa (del quenya, no del sindarín)
Suilaid=hola
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